Si hay algo que vemos claramente en las Escrituras es que Dios quiere que Su pueblo conozca y recuerde su historia. La mayor parte del AT la componen libros históricos. Y Dios instituyó algunas fiestas que los hijos de Israel debían celebrar cada año para recordar eventos específicos en los tratos de Dios para con ellos: la fiesta de la pascua, la de los tabernáculos, Pentecostés.
Más adelante, cuando los hijos de Israel cruzaron el Jordán hacia la tierra prometida, Dios ordenó a Josué que tomaran 12 piedras del lecho del río y levantaran un monumento con ellos. “Y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras? les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová… y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre” (Jos. 4:6-7).
Este record histórico debía ser traspasado de una generación a la otra.